Forma y Contexto

Los Congresos de SEMA en todos los casos trataron sobre aspectos esenciales de la Forma y nuestro próximo Congreso sobre Forma y Contexto también lo hará.

En rigor, esos aspectos manifestaron y perfeccionaron su condición esencial  como resultado de esos Congresos. Son temas que hacen a la Forma y la Morfología en un sentido muy profundo. Claramente más profundo que cuando esencial solo quiere decir que se trata de algo relativamente importante.

Los Congresos de SEMA trataron sobre aspectos o temas que hacen a la esencia misma de la Forma y la Morfología, es decir, que les son inherentes y constitutivos.

Lo más interesante y valioso de las temáticas seleccionadas es que ellas no resultaban obvias ni banales, a tal punto que esos aspectos se manifestaron nítidamente esenciales solo como consecuencias de la elección y tratamiento de esos temas. 

Así, después de que fuera muy frecuente un abordaje puramente experimental de la Forma fue necesario el Congreso realizado en Mar del Plata. Centrado en la noción de Forma mostró que alguna concepción de la Forma es ineludible para que las experiencias sean conducentes y la Morfología pueda deslindar sus diferentes alternativas de elaboración. En definitiva, lo nocional es esencial a la Forma y –más inesperado pero más notable– la Forma es esencial a lo nocional.

Sin intentar un recorrido ni una explicación exhaustiva digamos que podríamos aplicar criterios similares a la condición interdisciplinaria de la Morfología tratada en Santa Fe.  No menos esencial se verificó la transformación –explícita o implícita pero inevitablemente asociada a la Forma–que se elaboró en Córdoba. La filtración permanente del tiempo en la apropiación y producción de la Forma, aún en la que parece sosegada y estable construcción espacial, constituyó el tema del encuentro en Resistencia. Y del último congreso, realizado en Buenos Aires, resultó la condición imbricada de la Forma y la simetría, desalojando a ésta última su escueta interpretación como un  conjunto acotado de operaciones geométricas, para  asumir el significado que la propia etimología le confiere <Sin conjuntamente, metrum medida y de ahí configuración>.

No menos sustantiva es la participación del Contexto. Trataremos sobre Forma y Contexto no como una alternativa o carácter especial, aplicable a ciertas Formas y enfoques Morfológicos. Trataremos sobre Forma y Contexto porque no hay Forma sin marco contextual que le otorgue posibilidad de existencia ni hay presencia de Contexto alguno sin configuraciones que lo establezcan.

Ningún intento de indagación morfológica que suponga que es independiente de las demarcaciones contextuales puede resultar fecundo. Menos aún puede legítimamente pensarse que la Morfología es una disciplina ajena a la realidad del mundo, separada de los sujetos históricos que la orientan y enriquecen y de los marcos sociales que originan y sustentan su sentido. Como es sabido, esos fallidos principios de descontextualización estuvieron y posiblemente siguen operando en el imaginario de quienes no son capaces de sentir la pasión de la Forma y la amplitud de su investigación. En esos casos inevitablemente se recae en idealismos que pese a su erudita prosapia platónica o kantiana –para el caso las diferencias no son relevantes– convierten a la Morfología en un mero devaneo intelectual y a la misma Forma en un esqueleto vacío.

Si como decimos el Contexto es inherente, sustantivo y esencial a la Forma es necesario, por un lado, dar al término contexto toda la amplitud de sentidos que alberga –desde la ubicación de cada forma respecto de las otras configuraciones a su ubicación en el marco de los referencias ideológicas en que se inserta– y, por otro lado, también cabe consignar que el momento histórico actual confiere a la relación Forma Contexto una tensión y valor particular.

Estamos viviendo el proceso de determinación cultural más potente y prepotente de todos los tiempos. Los criterios de legitimación de contenidos y procesos establecidos en los centros de poder intentan abolir toda expresión particular, negando la pertinencia de consideraciones contextuales específicas. Para el caso la Morfología es un ejemplo significativo puesto que desde hace medio siglo su estudio y desarrollo se estableció, se produjo y difundió –con distintos nombres pero con espíritu similar– en todas nuestras escuelas de Arquitectura, Diseño y Artes. La presencia de la Morfología como campo determinado de saber y de hacer es una marca distintiva que no se observa en otras latitudes. Esta construcción ya hereditaria de nuestro Contexto debe ser preservada, profundizada y en lo posible diseminada porque en ese conocimiento y producción de la Forma anida la posibilidad de una capacitación apropiada y auténtica.

 

Roberto Doberti


 

VII Congreso Nacional y IV Congreso Internacional de SEMA
ARS-NOA  -   Tucumán, 7-9 de octubre de 2009

"FORMA Y CONTEXTO, REVISITADOS"

1. Algunas reflexiones iniciales

Con esta nueva propuesta temática, SEMA anuncia su séptimo congreso cumpliendo a la vez una docena de años… vaya contexto numérico, si los hay… El cabalístico siete debería permitirnos una cierta madurez conceptual –que el contexto de las ponencias podrá confirmar– y después de doce años de haber nacido… en nuestro contexto, iríamos a la escuela secundaria! …o en otro contexto, como el chino, simplemente cambiaríamos de signo…

Así, como Sociedad que se pretende científica y que se dedica al estudio de la forma deberemos mostrar, en esta circunstancia, cuáles son las posibles direcciones de investigación y de práctica disciplinar en relación con la forma y el contexto, y darle un sentido a la relación forma/contexto.

Lo que podemos afirmar sin temor, es que seguramente no hay UNA sola ‘dirección’ de construcción del saber en Morfología. Mi texto acerca de esta temática es también una demostración de ello, es un punto de vista que podrá o no ser compartido, parcial o totalmente. Pero, para tomar ‘otro camino’ hay que tener UN punto de vista contextual y conceptualmente explicitable y poder defenderlo desde alguna construcción lógica y/o filosófica, aceptable en el contexto académico. Esto último, no significa que haya que aceptar el pensamiento dominante, o Darwin y Einstein nunca hubiesen sido tomados en cuenta.

Además, es deseable y conveniente que en un contexto de “Sociedad de Estudios” los planteos sean explícitos, para que todos puedan participar y entender los diferentes discursos y verificar que no son simplemente antojadizos, arbitrarios y gratuitos. Seguramente cada orientación posible responderá a una necesidad conceptual y cultural y a un contexto diferente.

Aunque ya no pertenecemos al lejano contexto aquel en el cual se pensaba que el sol pasaba por atrás de tortugas y elefantes para poder volver a salir del otro lado, aunque la física y la astronomía han progresado mucho, LA explicación sobre el universo –sobre la forma y el contexto del universo– sigue siendo un misterio.

En nuestro ‘contexto morfológico’, contamos con una historia frondosa de intentos de explicar la problemática del diseño, la morfología, la forma –empezando por Vitruvio y Alberti–, ya sea en textos escritos o en los restos arqueológicos gráficos o construidos, e incluso, en intentos de explicar el propio contexto de producción –como en el Proyecto histórico de Tafuri– …sin embargo, al igual que con el universo, una explicación general y totalizadora parece estar lejos de poder ser encontrada…

A pesar de la relativa frustración que puede implicar una falta de solución a ciertos problemas, esto último, debería alegrarnos enormemente, ya que de lo contario estaría en juego la posibilidad misma de trabajo profesional (un buen manual daría todas las soluciones y no harían falta diseñadores) y la posibilidad de trabajo académico y científico (tampoco harían falta profesores, ni investigadores). De todos modos y para tranquilidad general, parecería que un pensamiento unitario, unificado y total no es una posibilidad accesible a la especie humana… sin embargo todas la dictaduras lo intentaron y lo intentan cada vez de nuevo…

* * *
Llegados a esta instancia, podemos preguntarnos también por nuestras Universidades. ¿Cuál es el contexto del pensamiento universitario latinoamericano en general?

Según algunos críticos provenientes de las Ciencias Sociales, nuestras universidades pasaron de ser uno de los grandes focos del pensamiento contestatario a ser cenáculos relativamente cerrados y aislados, blindados por un pensamiento absolutamente fragmentario y tecnocrático, despojado prácticamente de cualquier vinculación con las necesidades reales de transformación que requiere la sociedad… (Borón, Página 12, 24 febrero 2009)

Mis mejores deseos van para que este congreso demuestre que no hemos llegado a transitar este camino… hasta el final.

Por otro lado, otros críticos hacen notar que casi ninguno de los grandes pensadores como Freud, Copérnico, Darwin, etcétera … tuvieron espacio en la universidad. Marx, por supuesto, tampoco … Recordemos … que la denominada época de oro de la universidad (1955-1966) acompañó procesos políticos proscriptivos cuando no dictatoriales. (Villanueva, Página 12, 27 febrero 2009).

O sea que las instituciones (SEMA incluida), no pueden ubicarse más allá de los intereses humanos, de los hábitos e ideologías del grupo hegemónico de turno. Quiere decir que concebir una forma –conceptual o concreta– y atribuirle un contexto –de significación– es una operación en última instancia ideológica y no sólo científica. Por lo tanto, ubicarse como idealista, materialista dialéctico o pragmático va a producir diferentes interpretaciones de una misma forma y de un mismo contexto. Si el trabajo es coherente, obtendríamos descripciones o interpretaciones parciales pero seguramente complementarias en su conjunto.

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Ahora, después de haber planteado un contexto de luces refulgentes y sombras tenebrosas, corramos el riesgo de enfrentar los conceptos del título de este congreso de manera que todos puedan encontrar algún aspecto que les interese y por lo tanto sirva de contexto general para pensar, escribir y hacer crecer la disciplina.

 

2. de la forma

Como se vio en congresos anteriores, y sin entrar a nombrar la enorme literatura existente, la forma es un concepto que está y seguirá estando en construcción.

Especialmente por tratarse de un concepto fundamental –pero muy amplio– en las disciplinas del diseño parece importante poder diferenciar los contextos de uso de la palabra forma (entre otras cosas, en castellano no podemos hacer la conveniente diferenciación entre form y shape que pueden hacer nuestros colegas de habla inglesa).

En este sentido podemos diferenciar tres grandes contextos lógicos para la forma siguiendo simplemente a Vitruvio. Interpolando sin la autorización del autor, podemos diferenciar tres tipos de preocupaciones contextuales sobre la forma: firmitas, utilitas y venustas.

Antes de seguir, aclaremos un aspecto histórico sobre las tríadas, las tricotomías y/o la concepción triádica en general: después de los estoicos –que planteaban la lógica, como teoría del conocimiento y de la ciencia; la física, como ciencia sobre el mundo y sobre las cosas; y la moral, como ciencia de los valores sociales de la conducta–, después de la Santísima Trinidad, después de Vitruvio, Kant, Peirce, Althusser y Lacan –quien pasó del estructuralismo al pragmatismo apenas pudo–, nadie logró encontrar aún una cuarta dimensión lógica para la clasificación o la conceptualización de los signos, ya se trate de objetos, de conceptos o de ideas. En todo caso, después de analizar los tres aspectos lógicos de la forma, parece también lógico analizar en cuarto lugar el contexto de esa forma. El contexto no sería así un cuarto aspecto a tener en cuenta ‘en línea’ con los de la forma, sino un signo completo, más abarcante, que incluye a esa forma en consideración.

2.1 Firmitas

En una investigación cualquiera, es práctico empezar por preguntarse por la materia, los materiales, la posible manifestación, por la existencia, por la materialización posible de lo que estoy investigando; por las concretas acciones implicadas, por la economía diría Althusser, por lo real diría Lacan (aunque lo real en Lacan es lo menos REAL que se pueda imaginar).

Lo existente es aquello que queda firme incluso si no tenemos una buena explicación de ese hecho. Por esta razón, es conveniente hacer notar que a pesar de esa firmeza consistente, el hecho no nos ayuda demasiado. Una explicación no surge, no brota automáticamente de ‘la realidad’, sino que necesitaré de la utilitas y de la venustas para completar y justificar una interpretación determinada. Volveremos sobre este aspecto más adelante.

Así, la forma puede ser pensada desde la concreción de las materias conceptuales –Jannello– del diseño: color, textura/cesía y forma (en este caso shape y no form) en tanto contexto físico, o sea, aquellas cuestiones de la física y la química que habilitan una posibilidad de visualización concreta del mundo, aunque la posibilidad de ver –como dice el refrán– está limitada a un saber acerca de la materia.

La existencia mínima –lógicamente imaginable– sería un fondo continuo de un único color. Pero, para ‘existir’ el color tiene que asumir alguna concreta textura y finalmente para que aparezca la forma el color y la textura deberá organizarse según las leyes-simbólicas de la utilitas y de las posibilidades de lo imaginario de la venustas… Resumiendo, queda claro que no se puede pensar exclusivamente en un aspecto, o sea, no se puede pensar la forma sin contexto ni un contexto que no tenga forma.

Finalmente, la efectiva singularidad de las materializaciones (dibujos, objetos construcciones) no debe hacernos olvidar la simultánea necesidad de instrumentar su actualización de la mano del diseñador, este es también otro aspecto de la firmitas. Corresponde a la firmitas el lograr la ‘firmeza’ de la mano al dibujar, o para un contexto mas reciente, el conocimiento de las posibilidades que ofrece la digitalización al ‘enlatar’ de distintas maneras los sistemas gráficos (en tanto aspectos de la utilitas y de la venustas).

2.2 Utilitas

La firmitas o materialidad gráfica –para nuestro contexto proyectual: un plano o un dibujo en general– tiene que encontrar un valor, una utilitas que le de sentido. Si no se trata de una pieza artística, nuestras representaciones (o sea, formas) tienen que tener un valor práctico –sustancial y específico– en el contexto del proceso de diseño.

Toda utilidad, implica una necesidad cultural y social, la consecuente formación de un hábito y construyendo así una visión ideológica. Los sistemas de representación o lenguajes gráficos son sistemas ideológicos ya que cada uno mira al mundo desde su propio ‘cristal monocromático’ y apuntan a re-presentar y a re-construir para el emisor y el receptor ciertos aspectos específicos –aunque parciales– de la utilidad del espacio.

Así, la Perspectiva, en tanto forma gráfica, recuperará un ‘contexto habitable’ para el proyectista y para el usuario: una sensación de espacio, donde el espacio es cualificado. Frente a una perspectiva podrá evaluarse el mayor o menor placer de habitar ese espacio o de utilizar un artefacto; la perspectiva activa la sinestesia con otros sentidos como la audición y el tacto: un espacio también ‘resuena’ y un objeto es ‘tocado’ imaginariamente… en los límites de la experiencia del receptor. Nuevamente vemos como los otros aspectos, en este caso firmitas y venustas están inevitablemente presentes en la utilitas.

Por otro lado, el Sistema Monge, recuperará un contexto construible en donde el espacio será mensurable y así, el espacio es cuantificado. Frente a un plano podrá evaluarse el tamaño concreto de un objeto, la cantidad de material que conlleva su producción, etcétera.

Finalmente, el Lenguaje Gráfico TDE recuperará un contexto relacional de la forma, la pura sintaxis formal. En este caso, hay una cuali-cuantificación estética del espacio.

Naturalmente, como sucede con cualquier lenguaje –verbal o gráfico–, todas las inferencias son posibles. De una perspectiva puede inferirse el tamaño de un objeto (aunque el capataz de obra y el tornero seguirán prefiriendo las proyecciones ortogonales); también podrá evaluarse su ‘belleza’ –contextual a un lugar y momento históricos– y de una planta y corte pueden también inferirse posibilidades de uso habitacional del espacio así como intuirse su armonía formal.

Toda la historia del Diseño –y del conocimiento en general­– se basa en esa capacidad humana de adquirir experiencia en distintos campos y poder leer lo que no está explícitamente ‘escrito’. La inferencia, permite ‘sospechar’ lo que no está expresamente dicho en un lenguaje verbal o gráfico o en un contexto concreto cualquiera. Para nuestro campo disciplinar, la suma y complementariedad de los sistemas gráficos aportará más capacidad de inferencia y de control de diseño. La historia de la ciencia es una demostración de esta afirmación.

2.3 Venustas

Diseñar implica darle o buscarle un valor al hecho de dibujar insistentemente. Así es cómo los dibujos realizados pueden ser valorados en sí mismos –y sin riesgo de olvidar el contexto– por su estructura armónica, por su ‘belleza’. Este valor –complejo si los hay–, remite a los tres niveles al mismo tiempo. Al mismo tiempo, un dibujo, puede valorarse por la ‘armonía’ del espacio utilizable/habitable que crea, por la perfección de la propia factura del dibujo y por la ‘belleza de la pura forma’ más allá de la función y la materialización. Por lo general y aunque éste sea el nivel más difícil de abordar racionalmente, será este último aspecto –venustas–, el que nos hará insistir en dibujar, en re-dibujar, en dibujar de nuevo hasta que nuestra ‘ansiedad’ se aplaque… o, el tiempo se acabe.

Sin embargo, venustas, no puede ser reducido simplemente a ‘lo bello’ sin que se pierda la parte más importante y productiva de este aspecto. Hablar de venustas reducido a ‘lo bello’ envía su significación al campo de lo inefable, de lo inabordable por la palabra o lo gráfico. Por el contrario puede rescatarse en venustas aquella acepción que nos remite a lo imaginario, a la pura forma, o sea, en los aspectos morfo-sintácticos de la posibilidad de constituir formas. Sin pretender dar una explicación completa y definitiva –cosa reconocidamente absurda hoy, para nuestro contexto científico– podemos aceptar que ‘lo bello’ tiene que ver con una especial manera de organización de la forma. Esta ridícula verité de La Palice, nos permite acotar el problema de manera simple y agregar que esas peculiares organizaciones formales que fueron avaladas históricamente con el adjetivo [bello], fueron también organizaciones formales cambiantes según la época y la comunidad de producción, o sea, según el contexto espacio-temporal.

En este sentido, todos hemos construido una memoria asociativa y una experiencia en el campo de la evaluación estética de las formas del mundo. Pero esa experiencia personal se ve limitada en la mayoría de los casos a una sentencia contundente como: “esto es bello” o la mucho más temible “esto es arquitectura”. Así, si bien esta experiencia indicial u objetal existe y se desarrolla con relativa eficacia en todos los interesados en los avatares de la forma, también es cierto que sería muy valiosa una traducción a lenguajes verbales y gráficos para adquirir mayor profundidad intersubjetiva y no ser sólo una mera sensación individual.

Es aquí donde para la morfología se abre un campo enorme de investigación sobre la práctica proyectual. Los distintos sistemas de representación o lenguajes gráficos son el vehículo específico para mostrar distintos aspectos de lo que de bello –formalmente– pueda encontrarse en un contexto dado. ¿Todos los lenguajes gráficos se ocupan de ‘lo bello’ de la misma manera? No, habrá que verificar en su estructura morfológica cuál es portador específico de cierta información y cuáles permiten con mayor o menor facilidad la realización de inferencias que permitan al diseñador una evaluación de los distintos aspectos de su proyecto.

Cada uno de los lenguajes gráficos es la posibilidad de marcar y mostrar una diferencia conceptual acerca de la estructura de la forma en un hecho o un objeto cualquiera existente o posible de ser producido en el mundo, en tanto contexto de de pertenencia o de futura inserción. Esa posibilidad de operar la forma le viene dada a cada uno de los lenguajes gráficos por la propia venustas de su estructura morfo-sintáctica.

Como antecedente de todo lenguaje gráfico, la Geometría nos permite conceptualizar la diferencia entre las formas básicas, planas o volumétricas. Si bien su nombre ‘geo/metría’ alude históricamente a una operación práctica de cuantificar espacios utilitarios de tierra agrícolamente rentable, hoy, el ‘contexto geométrico’ organiza formas que se muestran a sí mismas en tanto pura diferencia formal, morfo-sintáctica. Dado este contexto, podemos fácilmente constatar que la mera representación de las figuras de la Geometría no nos permite diseñar con cierta eficacia, sin tener que recurrir –como probablemente sucediera en la antigüedad– a complejas inferencias y suposiciones no explicitables.

La necesidad de materializar las crecientes diferencias conceptuales que fueron construyéndose alrededor del espacio objetal o habitable llevó lentamente a las geometrías proyectivas y a concebir los sistemas de representación gráfica como lenguajes gráficos.

Los sistemas de representación o lenguajes gráficos son mecanismos de actualización, por lo tanto, operan como semióticas indiciales además de icónicas. Los dibujos, en tanto manifestación gráfica concreta, remiten a un objeto o idea por similitud formal, icónica, pero indican, indicialmente, también un recorte de la materia contextual externa, según el lenguaje gráfico elegido. Así, el concreto dibujo de un cuadrado –que remite icónicamente al [concepto geométrico de cuadrado]– significa indicialmente distintas cosas según el contexto que cada lenguaje gráfico le puede dar (un ejemplo gráfico puede verse en: http://sema.org.ar/instit-antec/SetFrAntec.htm, página 4).

3. del contexto

¿Qué es contexto? O mejor dicho, qué entiende un cierto contexto de humanos acerca de lo que puede ser considerado contexto de la forma en el marco de nuestro congreso. De la misma manera que la forma y la Morfología admiten diferentes puntos de vista –siempre dentro de un límite lógico y específico– el contexto tampoco es un concepto único y monolítico.

Para analizar el contexto en sus tres aspectos lógicos, vamos a dejar a Vitruvio para utilizar una clasificación –también triádica– realizada por Althusser, así podremos considerar un contexto teórico, un contexto económico y un contexto político. Naturalmente, esta opción deja afuera otras consideraciones posibles… otros podrán tomarlas…

3.1 del contexto teórico

En un sentido amplio hay contextos teóricos, conceptuales, ligados a la posibilidad de una comunidad y un momento histórico respecto de su capacidad de entender o imaginar una diferencia. La posibilidad de pensar la diferencia conceptual hace al contexto teórico. La forma, por lo tanto, puede ser considerada circunstancialmente en un contexto teórico, sin que esto implique –excepto que pueda demostrarse lo contrario– una descontextualización aberrante de otros contextos concomitantes como el económico o el político.

En el campo psicoanalítico, Lacan llama a este contexto lo imaginario. Maltratando bastante a Lacan y a Althusser, podríamos decir que la práctica teórica se dará en los límites de lo imaginario. En última instancia, una pura especulación teórica no debe ser temida o prohibida, porque eventualmente, puede ser simplemente rebatida…

3.2 del contexto económico

Un segundo contexto lógico es el económico. Entendiendo lo económico también en sentido lato, como lo relativo a todo lo material o materializable, ya sea como objeto o como comportamiento, como acción. El contexto económico se relaciona con “la violencia del hecho”, diría Peirce. La posibilidad de discernir lo diferente hace al contexto económico. Todos los hechos son mensurables y cuantificables bajo algún parámetro… siempre y cuando contemos con la ayuda de algún contexto teórico, sin el cual no podríamos medir o verificar ningún contexto económico… y sin olvidar el necesario consentimiento del contexto político.

Para Lacan, lo real es lo que escapa a la significación, es lo que se resiste a ser simbolizado. Como ya dijimos, para Lacan lo real, es lo menos REAL que uno pueda imaginar. De alguna manera podríamos decir que la realidad también se resiste a ser simbolizada unívocamente, ya que podemos encontrar en cualquier campo del saber, interpretaciones incluso opuestas en relación con cuestiones básicas. La realidad se resiste a ser presa de una explicación y a insertarse fácilmente en un contexto político y teórico ‘realmente verdadero’ y único. La verdad puede ser descripta como ‘un acuerdo circunstancial’ que implica una constante ampliación de ese acuerdo a lo largo de los tiempos.

En nuestro caso, el contexto económico se refiere a una cantidad de aspectos que nos harán considerar, entre otras cosas, la conveniencia o eficacia de usar uno u otro lenguaje gráfico, una u otra técnica de representación, una u otra estética para el diseño de ‘una realidad’. El contexto económico nos hará elegir ciertos materiales y ciertas tecnologías, pero se demostró también que el contexto económico no es determinante en forma absoluta como decía Marx, para eso está ‘la decisión política’.

3.3 del contexto político

Siempre en un campo lógico, y no simplemente narrativo, un tercer contexto podría ser denominado político. Aquí no nos referimos ‘a la política del gobierno’, sino a aquella situación contextual en la que debe evaluarse una cierta economía a la luz de alguna teoría y ésta en relación con algún valor o alguna estrategia política. La posibilidad de establecer una diferenciación hace al contexto político.

Resumiendo. El contexto político será siempre decisivo. Si la necesidad o función política es la de ‘ser hospital’, no puedo diseñar un contexto económico de aulas. Si la función política es diseñar una manija de una plancha no puedo permitirme el lujo de producir la violencia del hecho de 200º de temperatura.

Lacan, en su campo, llama a este aspecto: lo simbólico. Quiere decir, como simple constatación, que la argumentación simbólico-estratégica –incluída en discursos y/o dibujos– fue perversamente tan bien diseñada en su estructura simbólica que desde el contexto político logró ocultar las consecuencias que acarrearía el eufemístico ‘liberalismo de los mercados’ en el contexto económico y la tergiversación que significaba en el contexto teórico.

4. acerca del pensamiento único

Esta descripción que se presenta casi como una taxonomía botánica no quiere ser sólo tal. De alguna manera, una descripción en lenguaje verbal –a diferencia del lenguaje gráfico– obliga a una secuencia lineal, a dividir en secciones temáticas… alineadas unas después de otras… incluso en demasía como en este texto. Pero ahora, una vez descripto lo más general y básico, también podemos hacer notar que pueden establecerse todos los cruces posibles entre la forma (firmitas, utilitas y venustas) y el contexto (económico, político y teórico).

El saber no debe ser entendido como una espada amenazante que pende sobre nuestras cabezas o como un bate de béisbol a repartir sobre cabezas ajenas. Existe SIEMPRE la posibilidad de acceder al saber. Por supuesto no al saber divino y absoluto, pero sí a ese saber contextual y humano que estuvo, está y estará siempre disponible en cualquier contexto de espacio y tiempo. En toda época hay un conjunto de saberes que incluyen acuerdos y contradicciones, y que como tales, son la verdad contextual de una época.

Por otra parte, tratar una temática específica y acotada o hacer un recorte analítico circunstancial, no quiere decir necesariamente que se esté sacando de contexto a ese argumento. De la misma manera que una descontextualización gratuita es criticable, el permanecer constantemente en generalizaciones –supuestamente consensuadas contextualmente–, es también una forma esterilizante y castradora para una posible construcción de un conocimiento fecundo.

* * *
En un intento por abrir el juego y mostrar el amplio espectro de problemáticas que abarca también esta temática del congreso he desarrollado algunas puntas que podrán ser retomadas, ampliadas o rebatidas.

Naturalmente muchos temas quedaron afuera. Sin embargo, como este escrito no puede agotar el tema –ni mucho menos–, éstas y tantas otras cosas podrán ser pensadas y expuestas en nuestro próximo congreso.

Les deseo a todos los participantes el mayor placer en la elaboración de los textos, un fructífero intercambio intelectual y el mayor éxito en la presentación de sus trabajos.

 

Claudio F. Guerri